
A lo largo de su carrera, Terrell Owens ha destacado por dos motivos. El primero, ser un extraordinario atleta con la habilidad de crear jugadas increíbles, mover las cadenas, y anotar touchdowns. El segundo, su constante inmadurez dentro y fuera del emparrillado, sus quejas, sus teatros y su habilidad nata por romper la “química” de un equipo.
Esto nos conduce a una pregunta clave: ¿qué es más importante para un equipo, tener un jugador estrella, o un ambiente de trabajo pacífico y cómodo? Dado que el primero se puede cuantificar y el segundo no, sería fácil concluir que las excelentes estadísticas que Owens ha producido durante su estadía con los Vaqueros (3,587 yardas, 38 TD en tres años) valen más para el equipo que la química.
Sin embargo, si algo he aprendido en más de quince años de seguir el fútbol americano es que en un juego de equipo, el espíritu del grupo puede hacer o romper una temporada. En un deporte donde hay 11 individuos jugando para cada lada, el talento y habilidad de uno sólo no puede impulsar a un equipo al campeonato, como sucede, por ejemplo con el basquetbol. Se necesita la coordinación y cooperación precisa de todas las piezas para crear un equipo ganador. Si bien dicen que la práctica hace al maestro, suena lógico que si no se puede practicar con la disciplina y el enfoque absoluto, el equipo no llegará a la cima.
De esta forma estoy convencido que la salida de Owens de los Vaqueros de Dallas va a beneficiarlos a mediano y largo plazo. A pesar de ser un juego de números y estadísticas, como todo deporte gringo suele ser, resulta cada vez más obvio que la actitud y el enfoque de todos los miembros del equipo logra más que las habilidades de uno sólo.









Al principio extrañaremos las excelentes jugadas que nos daba TO pero su salida al igual que el rompimiento de Romo con Jessica son grandes pasos para llegar al gran juego.
Owens le podrá haber dado a los Vaqueros 38 TD’s en 3 años, muchos festejos para recordad (como el de las palomitas), muchos temas de que hablar (como cuando intentó suicidarse), muchas críticas constructivas (cuando no le daban el balon el lo pedía, pues sabía que podía hacer la diferencia… Y la hacía) y muchas otras cosas… Pero también quebranto los casilleros, dividió al equipo, critico la amistad de Jason Witten y Tony Romo, critico la manera de trabajar de Jason Garret (que sin duda alguna es un genio) y muchas otras cosas… Creo que si se le va a extrañar por lo que dejó en el equipo, que sin duda alguna no cualquiera lo hace. Me encanto que el hizo crecer a muchos jugadores… De ser buenos, gracias a Owens ahora son mejores. Pero sin duda alguna todo ciclo tiene su fin, y me parece acertada su salida de los Vaqueros, pues más tiempo en esa organización le hubiera podido costar una limpia de entrenadores y jugadores al equipo por la enorme ruptura que se hubiera causado. Se le va a extrañar, pero ojala y no vuelva pues lo que tenía el que darle a Vaqueros, ya se los dió.
Muy acertados ambos con sus comentarios. Creo que sin Jessica Simpson y sin TO, el enfoque podrà volver a ser el Futbol Americano. Dado que estamos hablando de una de las franquicias más populares, siempre habrá dramas y distracciones creadas por los medios, pero al menos los Vaqueros se quitaron dos grandes dolores de cabeza.