La pantalla gigante tiene una resolución impresionante. La imágen se ve clara desde cualquier ángulo.
Mucho se ha hablado del nuevo estadio de los Vaqueros de Dallas, el flamante Cowboys Stadium, cuyo costo fue de más de mil millones de dólares. Ante los avances tecnológicos de comunicación, como la televisión HD, la idea de Jerry Jones al momento de construir este estadio era que queria hacer un lugar a donde los aficionados querrían ir, sin importar las incomodidades de salir de casa, lidiar con el tráfico, pagar $8 dólares por una cerveza y no poderle cambiar al canal entre anuncios.
Después de nuestro viaje, puedo decir que Jerry Jones ha tenido bastante éxito. El edificio es imponente, un gigante alienígena en medio de la suburbia gringa. Para visitantes primerizos como un servidor, el impacto de ver el edificio por primera vez casi vale el costo del boleto por sí sólo. Sin embargo, hay áreas de oportunidad para el nuevo recinto Vaquero. Vamos a analizar brevemente la experiencia de un juego de los Cowboys en el nuevo estadio.
Infraestructura/ tráfico
El estadio está situado en Arlington, comunidad que yace a medio camino entre Dallas y Fort Worth. La carretera I-30 conecta estas tres ciudades y como toda carretera de los Estados Unidos, es excelente. Sin embargo durante toda esta temporada, el gobierno ha estado construyendo una ampliación a esta carretera justamente a la altura de la salida para el Cowboys Stadium. Esta misma salida se utiliza para llegar al estadio de besibol de los Rangers de Texas, al igual que el parque de diversiones de Hurricane Harbor.

Hasta el mismísimo Marion Barber se dio el tiempo de salir a saludar a sus fans antes del juego.
Evidentemente, las adecuaciones a la carretara provocan un caos vial impresionante en los días de juego, especialmente al momento de regresar a casa. Sin embargo, los dolores de cabeza se verán drásticamente reducidos una vez que las construcciones sean terminadas, así que aunque esto es una debilidad por el momento, en temporadas futuras no será tanto problema.
Cabe mencionar que el estacionamiento del estadio no es suficiente para satisfacer la demanda de 90,000 aficionados (y además cuesta más de $60 dólares), pero restaurantes cercanos aprovechan su localidad para ofrecer estacionamiento el día del juego, por cantidades de entre $60 y $20 dólares.
Ambiente afuera del estadio
Como es costumbre en los Estados Unidos, las parrillas y la cerveza estuvieron presentes al por mayor hasta 3 horas antes del juego. Un sinnúmero de camionetas pick ups se estacionaron alrededor del estadio y la gente comía y tomaba alegremente. Como debe ser, se abuchaba a aquellos fanáticos que se atrevían a llegar con jerseys del equipo rival. Hay retrétes portátiles sufcientes para toda la muchedumbre, y están ubicados alrededor del estadio.
Un aspecto muy positivo fue que en la oeste del estadio, están instaladas pantallas gigantes donde la gente puede ver otros juegos de la NFL mientras se toma sus cervezas y come carna asada.

Todos los asientos del estadio tienen buena visibilidad de cancha.
La magnitud de la construcción, la capacidad para tantos aficionados, sin mencionar las colosales pantallas qque cuelgan sobre la cancha son impresionantes. Se tarda uno varios minutos para absorberlo todo, y entre las porristas, los videos de otros juegos de Vaqueros, y la emoción en general, los aficionados empiezan el partido fascinados por todo.
Nuestros asientos estaban situadios en la parte superior, pero aún así la vista de la cancha era bastante buena (mejor que en el estadio antiguo). Los detalles que no se alcanzaban a ver en la cancha, los aprecia uno en alta definición en la pantalla. Muy buena arquitectura y aprovechamiento de espacios interiores por parte de los constructores. El hecho de que uno de los lados es un pabellón abierto le da un toque único al estadio.
Ambiente
El ruido al comienzo del partido es casi ensordecedor, y la emoción de la gente durante la presentación del equipo y las primeras jugadas es palpable.
Sin embargo, cabe destacar que la afición Vaquera que va al estadio no es de lo más intimidante y conocedora. Debido quizás al alto costo de los boletos, o a la demografía en general de Dallas, una gran parte de la afición en nuestra sección (y en el estadio en general) era gente adulta o de la tercera edad. Como es de esperarse, la emoción y la energía que derrocharon hacia la cancha se fue en declive conforme pasaba el tiempo. Algunas veces, el problema no era la falta de energía, sino falta de colmillo, pues provocaron una salída en falso de la ofensiva de Dallas al hacer mucho ruido antes del inicio de la jugada Vaquera. En varias ocasiones, sus servidores de Mexbowl eran los más emocionados y más gritones en la sección.
En general, parece ser que Jones ha logrado su objetivo. Los aficionados han respondido enormemente al acudir al nuevo estadio en cantidades masivas, pese al alto costo del boleto, y en ocasiones al rendimiento irregular de los Vaqueros. Aunque no sean fanáticos de este equipo, una visita al nuevo estadio es casi obligada para fanáticos de la NFL, y es ampliamente recomendable.









Que buen viaje se armaron! felicidades… MUCHA ESTADIO POCO EQUIPO….
jaja se nota q son puro pedo..ese brother no es marion barber
obviamente no…